Un espacio en el que que pueda expresar lo que pienso , mis emociones , mis sentimientos ... y compartirlos con los demás .
Un cajón , una vieja cómoda , en la azotea .
Guardaba en él todo lo que quería olvidar .
Y lo cerraba girando la llave dos veces .
En un principio fueron los pensamientos que la desazonaban
o la turbaban , aquellas pequeñas cosas de su vida a las que
no encontraba explicación . Cuando se cansaba de darlas mil
vueltas en su cabeza y no hallaba una solución razonable ,
subía despacio las escaleras , apartando los pensamientos
de su mente , se detenía frente a la puerta del piso superior
unos segundos , respiraba , tiraba del picaporte y avanzaba
titubeante hacia el cajón .Lo abría suavemente , sacudiéndose
las preocupaciones y depositándolas en él .
Después fueron las emociones negativas , la tristeza ,
la soledad , el miedo . Volcar esas emociones en el cajón
la tornaba alegre y despreocupada .
Igual ocurría con la rabia , la ira y el dolor . Era capaz de
vencerlos con sólo guardarlos .
Más tarde comenzó a hacerlo con las situaciones personales .
Guardó en el cajón su primer fracaso amoroso , y el segundo ,
y el tercero ...
Guardó los sinsabores de unos comienzos profesionales
tediosos y todas las dificultades que se presentaron en los
trabajos siguientes .
Guardó los conflictos familiares y las deslealtades de la
amistad .
Llegó un momento en que su vida era tan liviana que ya no
tenía nada que olvidar . Pero la inercia del olvido era tan fuerte
que la empujó a subir a la azotea una última vez .
Más despacio que nunca , escalón a escalón , iba desprendiéndose
ya de sí misma . Mecánicos sus pies la llevaron a la puerta y
sus manos al picaporte . Respiró . Avanzó titubeante hacia el
cajón , lo abrió suavemente y depositó su nombre en él .
Lo cerró girando la llave dos veces .
Dió dos pasos atrás . Dos pasos hacia delante . Se detuvo .
Había olvidado quién era .